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Cristian Venegas Barrientos es gestor cultural y encargado de Agencia Porvenir, pero en el último tiempo ha estado acompañando y asesorando el proceso de levantamiento del nuevo Centro Cultural Municipal de Chillán, que se inaugura la primera semana de marzo en medio de un arduo trabajo previo.

Conversamos con él para hablar sobre la importancia de estos espacios y cómo se ha ido armando el panorama para esta nueva institución que viene a transformar la Región del Ñuble.

 

Cristian, desde tu experiencia, ¿cuál es el impacto e importancia de los Centros y espacios culturales en la ciudadanía?

-Hay varios factores. Uno de los impactos importantes es que son lugares de encuentro y sintonía para con las comunidades, los centros culturales son transversales, hacen que la gente pueda converger en un mismo lugar.

 

Llevas varios años dedicado a la cultura, en tu experiencia, ¿qué pilar es fundamental para los proyectos de esta área?

-En este caso, que sea un proyecto público y municipal le da un piso, permite una entrada más fuerte a la comunidad de manera más transversal, la idea es que se generen equilibrios en los públicos a los que se llega, en la programación, por ejemplo.

 

Siguiendo ese mismo sentido, ¿qué es lo que se está buscando generar en Chillán?

-Mira, hay varias expectativas. Primero, viene a cumplir una demanda de muchas décadas, incluso que se remonta desde el terremoto de 1969. Desde esta época y durante décadas que se venía hablando sin concretar el centro cultural, hasta que el 2016 – 2017 se terminó el inmueble del Teatro Municipal y ahí se da una oportunidad. Estaba pendiente la parte formativa de este, el Centro Cultural, y eso es parte de lo que se viene a cumplir.

Esta es una deuda histórica en la que se busca cumplir un rol específico desde capital de Región de Ñuble, ya que hay una fuerte presencia de artistas y colectivos que llevan desarrollándose en el territorio.

Siguiendo esa línea, se espera que cumpla un rol de mediador entre todos estos protagonistas que ya están: que se focalice en formación, y se busque impulsar de manera decidida la formación artística de la región; el rol de la Creación, ya que hay muchos espacios pero muy pocos para crear, sí para visibilizar. Queremos que sea un espacio para actualizar la escena regional.

¿Y en concreto, qué acciones puedes acompañar y gestionar?

-Hoy hay competencias, habilidades y contenidos que no tenemos claros cómo podemos aterrizar en este escenario, pero podremos armar programas y sistemas de acompañamiento para actualizar a la escena artística.

 

 

¿Cómo se vincula este Centro con otros espacios de la Región?

-Hemos estado desarrollando dos líneas de trabajo de vinculación. Una a través de visitas guiadas y reuniones con artistas y creadores de la zona, para conocer sus inquietudes en torno al proyecto. Y parte del equipo ha estado explorando otros modelos, conociendo otros centros u organizaciones para saber cómo funcionan y darnos a conocer.

 

¿Cuáles son los próximos desafíos en esta etapa de levantamiento y consolidación?

-Ahora es actualizar el plan de gestión del centro cultural para ir a conseguir los recursos, ya que la última actualización es del 2017 y necesitamos nuevas estrategias. La idea es trabajar este plan de gestión con la comunidad: gremios, agrupaciones, artistas independientes y más.